Movimiento Jaime Bateman Cayon: Campesinos Colombia

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sábado, 6 de noviembre de 2010

No voy a volver

Hoy como de costumbre desde hace un mes me levanté muy temprano y me arreglé. Me puse mi falda escocesa y mi blusa roja con un moño… son de buena suerte. Salí para el trabajo. El sitio es muy bonito, es grande y además entra gente muy famosa tanto de la política colombiana como de la “justicia”. Ese lugar queda en el Centro de Bogotá. Es el Palacio de Justicia, aunque de justicia tenga sólo el nombre en este país de impunidad.


Estoy haciendo un reemplazo en la Cafetería del Palacio, a la esposa de mi vecino Carlos Augusto, es una buena forma de ocupar el tiempo mientras me sale la beca para hacer un posgrado en Ciencias de la Educación en España, porque tengo el honor de ser egresada de la Universidad Pedagógica Nacional en Ciencias Sociales.


La mañana transcurrió normalmente, pero de repente escuché gritos de mujeres y hombres. ¡Viva Colombia libre! Dijeron que pertenecían al Movimiento 19 de Abril, es decir, al M-19. Ellos decían que no tenían intenciones de lastimarnos, a una mujer que nos dirigió hacia el segundo piso se le cayó un papel que titulaba: “Operación Antonio Nariño por los Derechos del hombre” y se trataba de una Demanda Pública contra el Presidente.


Estábamos en el segundo piso y vi de un momento a otro que el edificio se estaba incendiando y que las llamas fueron provocadas desde afuera por los militares. Los guerrilleros nos trasladaron al baño del tercer piso. Todo se tornó muy confuso, escuchaba mucho ruido. Sentí miedo en el ambiente, pensé en mi mamá y en mi papá, en que mi hermano me iba a recoger más tarde y todo volvería a la normalidad. Quise salir y verlos; amo a mi familia, quisiera abrazarlos.
Vi rehenes moverse. Reconocí a un señor que ha salido en la Televisión, era Alfonso Reyes Echandía, Presidente de la Corte, nuestras miradas se encontraron, sus ojos mostraban el terror y el peor de los presentimientos: sabíamos que no saldríamos con vida. A él se lo llevaron al cuarto piso. Cayeron gases, escuché explosiones al fondo de la edificación.



“¡Compañeros, van a meter los tanques!” -dijeron los del Eme. El pánico nos invadió, el Ejército entró, creí que por fin esta pesadilla iba a terminar. Los militares avanzaron, mataron a una guerrillera que estaba herida. Vi los cuerpos de los magistrados a los que había saludado unas horas antes. Uno de los Comandantes del M-19 ordenó proteger nuestras vidas, y así lo hicieron, primero cayeron ellos que muchos de nosotros.



“Las tropas del Ejército van a sacarnos” -pensé. Nos llevaron a la puerta del Palacio. Me corté los pies al salir por la cantidad de vidrios en el suelo y un militar me llevó en sus hombros hacia la Casa del Florero. ¡Por fin estaba libre! Nos dijeron que teníamos que llenar unos formularios y nos dejaban ir. “¿En dónde estudió?”–me preguntaron. “Estudié en la Universidad Pedagógica” les contesté. “¿Qué estudió?”- Dijo el militar. “Ciencias Sociales” le dije. En ese momento su rostro cambió de expresión. Les dijo a los otros militares que yo era “especial” y me llevarían al Cantón Norte “por mi protección”.


Me subieron al Tanque. Al llegar al Cantón me dirigieron a las caballerizas. Comenzaron a tratarme mal: ¡Perra, guerrillera! Me interrogaron. Introdujeron agujas en las uñas de mis dedos. ¡Por Dios me las arrancaron! El desespero y el miedo no me dejaron hablar. Igual ¡No sabía nada! ¡No sé nada! El dolor de la tortura es tan fuerte que quise decirles lo que ellos querían escuchar, pero les juré por mi Familia que no sabía nada. ¡Quise morirme! Aunque sabía que ese momento estaba cada vez más cerca.



Escuché la voz de mi hermano preguntando en la entrada del Batallón por mí. “¡Cristina!”-gritaba desesperado. No le pude contestar porque le podían hacer daño. A mi lado estaba el Señor Andrés Almarales, del M-19, lo torturaban junto a otros guerrilleros. “¡Podrán matarnos, pero nunca doblegarnos! ¡Con el pueblo, con las armas al poder!”- gritó el jefe guerrillero. Vino alguien a interrogarme. Lo reconozco, lo he visto antes. Es el Coronel Alfonso Plazas Vega. La esperanza de salir ha vuelto. ¡Fumíguenla! Ordenó. No puedo creerlo, no voy a volver…
¡Con el Pueblo, con las armas, Al PODER!
Movimiento Jaime Bateman Cayón


Homenaje a Cristina del Pilar Guarín a 25 años de su desaparición a manos del Ejército Colombiano.

A 25 años de la Toma del Palacio de Justicia. ¡Combatiendo vamos venciendo!

5 Noviembre 2010.

domingo, 10 de octubre de 2010

Comunicado de las FARC-EP 10 OCTUBRE 2010

Semblanza del heroico guerrillero


Una muerte gloriosa triunfa sobre el tiempo
y prolonga la sublime existencia
hasta la más remota posteridad. SIMÓN BOLÍVAR


30 aviones y 27 helicópteros, 7 toneladas de explosivo tritonal y la tecnología militar de punta del South Command estadounidense y del Mossad israelí, el uso desproporcionado de la fuerza y la violencia terrorista del Estado, todos, contra un hombre en su cuartel de la montaña, que no era un hombre, sino un pueblo.

Lo ocurrido en la madrugada del 22 de septiembre en las selvas de La Macarena no fue un combate, sino un vil asesinato, una masacre ejecutada a mansalva y sobre seguro por un Estado terrorista subordinado a los dictados de Washington. Contra el comandante Jorge Briceño, del Secretariado de las FARC, fue concentrado todo el fuego y todo el odio de una casta dominante criminal, de ultraderecha, que por décadas ha ensangrentado y empobrecido al país.


Era Jorge un símbolo telúrico, potente, de la rebeldía y la esperanza del pueblo llano de Colombia, salido de la escuela de guerra de guerrillas móviles del legendario Manuel Marulanda Vélez. Era un ser excepcionalmente humano, y por ello, amado por la gente y por la tropa guerrillera. En tiempos de la zona de distensión y de los diálogos de paz, cuando aparecía de vez en cuando en la población de La Macarena, un enjambre de niños descalzos y descamisados, bulliciosos, lo seguía por las polvorientas calles, y él, feliz, dejaba que le quitaran la boina y que saltaran en su corazón, como en la canción Jojoy del cantautor Julián. Era un imán en traje de fatiga arrastrando pueblo a su paso, fundiéndose con sus sueños. Campesinos, obreros, desempleados, alcaldes, curas, académicos, sindicalistas, maestros, estudiantes, afro descendientes, amas de casa, escuchaban la magia torrencial de sus palabras que aludían a un sueño llamado Nueva Colombia, Patria Grande y Socialismo.


Era un duro, sí, pero aprisionado por una gran ternura. Recio con el enemigo, afectuoso con su pueblo. No faltaba en su mochila de campaña el Diario del Che. Bebía con avidez el pensamiento de Guevara, y del guerrillero heroico había aprendido a endurecer, sin perder la ternura jamás. Era un guerrero enamorado del fulgurante amor de los héroes por la libertad y la justicia.

Había Ingresado a la guerrilla de las FARC en 1968. Eran los tiempos feroces de la represión y la exclusión brutal del Frente Nacional bipartidista y oligárquico, que pretendió criminalizar el derecho de los pueblos a la opción política. Empuñando la bandera comunista, siempre al lado de Manuel y de Jacobo, se forjó como guerrero en las vicisitudes de la guerra justa contra la opresión.

Lo de “Mono” por lo catire o de cabello claro, rubio, o huero. Lo de “Jojoy”, por una muletilla de juventud. Así, el joven “Mono Jojoy” trasegó con su fusil y su política al hombro, las tres cordilleras andinas de la arriscada geografía colombiana.

Su primera revolución triunfante, fue la librada consigo mismo. Implacable con sus lastres humanos, poco a poco, doblegándolos a pulso, fue levantando hacia el cielo la gran mole de su arquitectura política y guerrera, de hombre nuevo. Su pasión por la libertad y ese anhelo de dignidad para todos que abrazaba su corazón, fue el arpegio más sonoro de su fibra humana.

La figura de Jorge continúa su incesante crecimiento en las selvas inmensas del Caguán, en sus puertos fluviales de amarillento caudal, hasta alcanzar la inusitada dimensión de la leyenda. Incansable constructor de partido y de milicias populares, agitador de la Unión Patriótica como alternativa política, impulsor entre la población de la sustitución de cultivos de coca por siembras de caucho y cacao. Consciente de la importancia de la propaganda revolucionaria instaló, por primera vez, una impresora offset montaña adentro. En Remolinos y en Santo Domingo es el hombre de la logística, de los uniformes, de las armas, de las finanzas. Formador de cuadros, llamaba a los cadetes egresados de la Escuela Nacional, para tomar de ellos, aún frescos, los nuevos conocimientos y técnicas aprendidas. Nunca percibió sombras en los que podían saber más que él; por el contrario, los acogió con admiración, y aprendió de ellos. Era un insaciable fagocitando luces.

Luego el guerrero irrumpe en los Llanos indómitos y bravíos, que tienen la extensión de medio país y una rica historia de rebeldía contra el centro del poder. Allí inscribió su nombre en moldes dorados de la mano de Marulanda y sus compañeros, como destacado estratega militar y político, como luchador en la primera línea de fuego y en la conducción del avance de las huestes guerrilleras hacia la capital. Realmente el poder de Jorge, su liderazgo avasallante, cautivador, se fundaba en la dirección colectiva y en el gran amor que le profesaban los guerrilleros y el pueblo.

Ningún jefe insurgente de Nuestra América había sido atacado con tanta saña. 50 bombas inteligentes made in USA que demolieron y arrasaron su puesto de mando, no fueron suficientes para saciar el odio de las oligarquías. Verificada la muerte del comandante, el gobierno desencadenó, desde todos los flancos, el más infame ataque mediático, con el propósito quimérico de aniquilar también su imagen y su ejemplo de dignidad. No se trataba sólo de matar a la persona, sino al sueño de esa inmensa muchedumbre de humildes que creen en el proyecto político libertario de las FARC-EP. Sangre y fuego, tierra arrasada, terrorismo de Estado, ha sido la práctica constante del régimen para defender los intereses de las trasnacionales, la bolsa y el poder de una oligarquía apátrida y arrodillada a los gringos.

Frente a la barbarie del Estado, ni una sola palabra de la acuciosa Katerine Aston de la Unión Europea, ni de aquellos que siempre están condenando nuestros modestos medios de resistencia. No lo necesitamos; el poder moral de las FARC es inexpugnable. Bien sabemos que por boca de ellos habla la iniquidad de los imperios.

El comandante Jorge encarnaba los más profundos sentimientos altruistas de las FARC, en la lucha y resistencia de los pueblos contra el terrorismo de Estado. Como es de conocimiento, los Estados terroristas, como el de Colombia, buscan siempre proyectar su propia condición sobre quienes los adversan. Por eso, el presidente Santos, ladrando desde Nueva York, muy cerca de su amo, desesperado por deslegitimar la lucha de los pueblos por la justicia, tergiversa la realidad del conflicto interno de Colombia, pretendiendo vanamente satanizar el alzamiento armado, al referirse a Jorge como símbolo del terror y la violencia.

¿Qué más se puede esperar de personajes tan siniestros? Hace poco, oficiando como ministro de defensa y de los “falsos positivos”, Juan Manuel Santos se solazaba con los cadáveres de guerrilleros abatidos en los Montes de María. Ahora, el actual jefe de esa cartera, señor Rodrigo Rivera, se conduele más por la muerte de la perra Sasha, que por los centenares de soldados muertos y heridos en el campo de batalla de La Macarena.

La fementida “Sodoma”, nombre de la operación que segó la vida de los nuestros, no es otra cosa que el mismo Estado colombiano en su bancarrota moral. La “madriguera” del verdadero monstruo terrorista es el Palacio de Nariño, sede del gobierno de Bogotá. Desde allí se ha planificado el desastre humanitario que padece la patria. Desde ese mismo antro, los cerebros de la seguridad democrática, tan celebrada por el presidente Santos, ordenaron las masacres contra la población inerme, las ejecuciones extrajudiciales (“falsos positivos”), las fosas comunes, las detenciones masivas, las desapariciones y desplazamientos forzados, y tantos otros abominables crímenes de lesa humanidad.

A los que hoy desde el gobierno, ebrios de triunfalismo nos conminan a la rendición, les respondemos con las mismas palabras que el comandante Jorge Briceño le dirigiera al general Padilla en enero de 2010, en respuesta a una exigencia similar:

“…Que poco nos conoce usted señor Padilla de León: con toda sinceridad, sin odios ni resentimientos y con el respeto que todo revolucionario profesa por sus adversarios, le respondo: No, muchas gracias, general.

En las FARC no tenemos alma de traidores, sino de patriotas y de revolucionarios.


Hemos luchado y continuaremos haciéndolo, con valor, entrega y sacrificio por derrocar este régimen podrido de las oligarquías y construir otro orden social, o por alcanzar acuerdos que ayuden a construir una patria en donde quepamos todos.

Jamás hemos proclamado el principio de la guerra por la guerra, ni asumido esta lucha como algo personal, ya que nuestros objetivos son los de lograr cambios profundos en la estructura social de Colombia, que por fin tengan en cuenta los intereses de las mayorías nacionales y de los sectores populares y que conduzcan al desmonte del actual régimen político criminal, oligárquico, corrupto, excluyente e injusto, como está consignado en nuestra Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia.

Con la honestidad que corresponde a nuestro compromiso con el cambio social y la lealtad que le debemos a nuestro pueblo, le aseguramos, que no vamos a desistir después de más de 40 años de lucha, ni a aceptar una falsa paz. No traicionaremos los sueños de justicia de la Colombia que clama por la paz con justicia social, ni la memoria de los miles de muertos, ni a las víctimas de las innumerables tragedias que ha ocasionado esta cruenta guerra, declarada por la oligarquía al pueblo desde hace más de 50 años.

Colombia necesita encontrar los caminos que conduzcan a poner fin a esta guerra entre hermanos, senderos de reconciliación que nos lleven a Acuerdos de Paz. Pero no será a través de una paz falsa donde una minoría oligárquica continúa acaparando todas las riquezas, a tiempo que las grandes mayorías nacionales quedan aplastadas por el peso de la pobreza, el terror militarista, la miseria y la degradación moral de una clase dirigente corrupta hasta los tuétanos, el camino más seguro para alcanzar la reconstrucción de la patria y la reconciliación de los colombianos.

Una paz entendida como rendición o entrega es una fantasía de la oligarquía y solo sería un crimen de lesa traición al pueblo y a sus históricos anhelos por alcanzar, al fin, la justicia social para todos.

Acuerdos de paz sí, pero, el punto cardinal es: ¿con o sin cambios estructurales en lo político y social?

¿Más Democracia o más autoritarismo y más represión y arrodillamiento al imperio?

Lo invitamos a reflexionar sobre estas serenas palabras plenas de sensatez y actualidad, contenidas en el mensaje que dirigió el comandante Manuel Marulanda Vélez a los miembros de las Fuerzas Militares:

El futuro de Colombia no puede ser el de guerra indefinida, ni el de expoliación de las riquezas de la patria, ni puede continuar la vergonzosa entrega de nuestra soberanía a la voracidad de las políticas imperiales del gobierno de los Estados Unidos; nosotros estamos en mora de sentarnos a conversar en serio para dirimir nuestras diferencias, mediante el intercambio civilizado de opiniones hacia la solución definitiva de las causas políticas, económicas y sociales generadoras del conflicto interno, para bien de las futuras generaciones de compatriotas ”...

Para algunos analistas mercenarios, que posan de sabiondos del conflicto, el golpe de la Macarena “deja a las FARC descabezadas sin posibilidades de recomposición”. El agente de la CIA, Alfredo Rangel, cree que las FARC quedaron “huérfanas” y heridas en su moral, ad portas del abandono de la lucha armada… Se equivocan. Como siempre, parecieran caminar con los ojos vendados por los precipicios de la realidad. Se niegan a entender que somos una dirección colectiva, un cuerpo colegiado de conducción política y militar en todos los niveles de su estructura de mando. No atisban en la niebla de un análisis parcializado, motivado por las fantasías, el poder de la cohesión que siempre ha distinguido al Estado Mayor Central de las FARC y su Secretariado. Previendo que la lucha revolucionaria es hasta las últimas consecuencias, todas las instancias de mando de las FARC funcionan con suplencias para llenar oportunamente las vacantes ocasionadas por la confrontación o cualquier otro motivo. Por eso el comandante Pastor Alape, ante la desaparición de Jorge, pasó a ser miembro principal del Secretariado, mientras al Bloque Comandante Jorge Briceño se le ha dado la posibilidad de reestructurase, designando de su seno a un nuevo suplente.

No somos soldados bisoños que se dejan apabullar en el rumbo incierto de una batalla. Nuestra guerra es por la paz, la Nueva Colombia, la patria Grande y el Socialismo, en la forma de un nuevo poder. En el guerrillero fariano hay conciencia y lealtad a la causa, y estará siempre, ávido de lucha y de victorias. Como decía el Jorge unos días antes de su partida: “nosotros hacemos parte de la lucha popular y el pueblo es invencible”.

La caída del gran guerrillero revivió en el presidente Santos el desvarío del fin del fin de la guerrilla, de la proximidad de una derrota de la insurgencia, que nunca llegará, y que viene siendo pregonada desde 1964 para justificar la obsesión militarista de un sector de la oligarquía, por temor, por físico miedo, a una solución política que demanda el fin de sus privilegios. No se dan cuenta que al cerrar las puertas del diálogo y la solución política están abriendo las puertas de la revolución. Es lo mismo que dijo Fidel en su más reciente reflexión: muy al contrario de lo que afirma el gobierno colombiano, el asesinato del comandante Jorge… acelerará el proceso revolucionario en Colombia.

Lo decimos sin aspavientos, pero con radicalidad: si Santos quiere venir por nosotros, que venga, pero que venga en persona sin utilizar carne de cañón que es pueblo uniformado. La arrogancia y el tono de ultimátum de Santos tienen como fondo las órdenes en inglés, que los guerrilleros que siguen las comunicaciones de la fuerza pública, captan en los grandes operativos.

Hacemos nuestras para este momento de coraje las reflexiones de Julius Fucik al pie del patíbulo: “Cuando la lucha es a muerte;/ el fiel resiste;/ el indeciso renuncia;/ el cobarde traiciona…,/ el burgués se desespera,/ y el héroe combate".

Viendo la ignominia de algunos reporteruchos y gacetilleros de la gran prensa, encarnizados frente al cadáver del líder guerrillero, aullando sus denuestos, es deber moral deplorar la bajeza ética de quienes pretenden inducir la opinión nacional a favor del guerrerismo y del terrorismo de Estado.

Esa maquinaria de la desinformación se ha dedicado a la satanización de la guerrilla y a la santificación del gobierno. En sus espacios silencian la voz del pueblo y sólo dan la palabra a expertos estipendiados por la CIA y el capital financiero, que encubren y justifican los más fétidos crímenes de lesa humanidad consumados por el Estado.

De manera repetitiva y en horario estelar, durante 15 minutos, los noticieros de televisión, mostraron las imágenes del devastador bombardeo con el claro propósito de legitimar el terrorismo institucional, provocar el aplauso a los criminales, concitar el apoyo de la población a la política guerrerista del Estado y uniformar al país con la visión del conflicto de la derecha neoliberal.

No son héroes los pilotos y artilleros del terrorismo que dispararon sus armas, guiados por la tecnología, sino cobardes instrumentos de un poder tiránico y pro yanqui que aspira a eternizar la injusticia sobre el suelo de Colombia. Actúan contra su propio pueblo en beneficio de una potencia extranjera. Fue un ataque artero, y sobre seguro. No es heroísmo disparar bajo el amparo de la oscuridad y a varios miles de pies de altura, cuando no hay equilibrio de medios de combate entre las fuerzas contendientes. Otro fue el resultado en tierra: 30 militares muertos, 70 heridos.

Constatada la infausta noticia para los humildes de Colombia, algunos periodistas robotizados y carroñeros se abalanzaron sobre los pobladores de La Macarena para forzarles una opinión adversa a la guerrilla o hacerlos asentir que la municipalidad se había liberado de su principal verdugo. Descaradamente aludían a Jorge a sabiendas de que este era el principal benefactor de toda esa serranía. Durante décadas el poder central nunca quiso abrir la carretera que desembotellara la rica región campesina. Jorge y sus guerrilleros la construyeron, logrando comunicar por tierra a la Macarena con San Vicente del Caguán y Neiva. Igualmente, en auxilio de aquella gente empobrecida construyó la vía que conduce a Vistahermosa (Meta). Tendió puentes sobre caños y ríos, bombardeados luego por la Fuerza Aérea, cuando ya habían sido entregados a la comunidad. Bajo la conducción de Jorge se pavimentaron los barrios de San Vicente del Caguán, se hizo el mantenimiento de las carreteras de los llanos del Yarí, se pusieron en funcionamiento varios acueductos, se organizaron brigadas de salud, se impuestó el consumo de licores para financiar maestros de escuela... Y la población recuerda también con gratitud cómo se activó el comercio bajo la tutela guerrillera. Esta hermosa historia que habla bien de la preocupación social y del sentido solidario del comandante, no podrá ser ocultada mientras perviva enraizada en el corazón de una población olvidada, que sólo ha conocido la presencia del Estado a través de bombas y metralla.

Pese a estar postrado por la diabetes, el comandante Jorge logró frenar por largos meses en el área general de la Macarena, el avance de varias brigadas móviles con más de 15 mil efectivos. Sobrecogidos por su dinámica arrolladora, por su voluntad inquebrantable, e inspirados en su profunda admiración por el Che, le habíamos dirigido las siguientes palabras: “Jorge, nuestros respetos. Gracias por tu ejemplo, por tu inagotable capacidad de trabajo en medio del infortunio de la enfermedad, y por enseñarnos cómo es que se debe combatir al adversario. Nos alegra que hace rato hayas superado a tu arquetipo guerrero, el Che. Con lo realizado por ti, ya no se trata de ser como el Che, sino de superar al Che. La puso muy alto, hermano”. A lo cual respondió con su modestia de siempre: “No la hemos puesto tan alto, es que estamos haciendo poco con base en la tarea estratégica que nos corresponde. Estamos es despertando un pequeño gigante dormido”.

El parte militar del Bloque Oriental en el mes de agosto es el siguiente:

Choques armados 166; soldados muertos 157; soldados heridos 294; helicópteros averiados 10; buques averiados 2; guerrilleros muertos 11.

Ahora, a los guerrilleros de las FARC nos toca ser como Jorge, el más contumaz de los guerreros de Manuel. Aunque la tarea no es nada fácil, es nuestro deber. Sus palabras resonarán en las mentes guerrilleras: “nacimos para vencer, no para ser vencidos”.

Son invencibles los soldados de Manuel Marulanda Vélez porque su bandera es la causa del pueblo, porque sus fusiles son la justicia social, la independencia y la libertad combatiendo por la Patria Nueva, porque marchan hacia la victoria con la potencia demoledora del pensamiento de Marx y de Bolívar, con el plan estratégico y el pueblo organizado.

Del Jorge del último tramo de su fecunda vida insurgente, debemos resaltar:

Elegido por la Octava Conferencia Guerrillera en 1993 como miembro del Secretariado de las FARC, inicia su ascenso imparable hacia el cenit de los héroes. Con las conclusiones de plenos y conferencias guerrilleras en mano, sigue el pulso al avance del plan estratégico, denominado Campaña Bolivariana por la Nueva Colombia, al lado de su gran maestro el comandante Manuel. Reajusta planes y estructuras de mando y se ocupa del buen funcionamiento de las direcciones. Se echa al hombro la escuela nacional de cuadros Hernando González Acosta y su preocupación es la formación de los nuevos comandantes. Organizador de Partido Clandestino, de profundas convicciones comunistas declaraba luego de sus reuniones de célula: “me bañé de comunismo, cumplí con mis tareas y deberes de militante”. Apareció radiante el 29 de abril del 2000 en el lanzamiento del Movimiento Bolivariano en San Vicente, al lado de Manuel Marulanda y Alfonso Cano y sus compañeros de Estado Mayor. Feliz con las 30 mil personas congregadas en la sabana; había sido artífice de la convocatoria del evento, del reencuentro de Bolívar con su pueblo, y jugado papel fundamental en la impresionante logística de la movilización. Meses después lo vimos al frente de la liberación unilateral de más 300 prisioneros de guerra capturados en las campañas militares del Bloque Oriental. “Los respeto –les decía Jorge-, porque se rindieron en combate; ojo con lo que van a decir a la prensa, incluso si son opiniones favorables a nosotros, porque eso los puede perjudicar”.

Necesariamente debemos destacar su permanente interés y respeto por todos los movimientos revolucionarios del mundo y por sus procesos. Apasionado por el estudio y la superación personal, leía ávidamente y gustaba adentrarse tanto en la historia universal como en la del país. Sólo dormía 3 o 4 horas para dedicar la mayor parte de su tiempo a la organización y al impulso de las tareas revolucionarias. Mamagallista excelso y profundo conocedor de sus tropas, sabía escuchar y ser autocrítico. Intenso en todo, en el combate, en la política, atento a los cambios en la modalidad operativa del adversario, y muy eficaz en el cumplimiento de las tareas del movimiento.

Hombre franco, directo, realista, riguroso, fraternal, leal a la causa revolucionaria, camarada y amigo de verdad, sin duda sus más caros valores. No permitiremos que estos atributos de la personalidad del comandante Jorge sean manipulados por seudo-periodistas empecinados en vejar su memoria.

De todas maneras, con Manuel, con Jacobo, con Jorge, con Raúl, con Iván Ríos y con todos los caídos, con el Libertador, los guerrilleros de las FARC entraremos a Bogotá en los puños levantados del pueblo, cabalgando en la insurrección, para instaurar en la plaza de Bolívar el nuevo gobierno, patriótico y bolivariano inspirador de nuestra lucha. Justa; mil veces justa: un derecho universal imprescindible para destruir el mal mayor de la opresión. Los colombianos, tenemos todo el derecho del mundo a vivir en dignidad, en paz, en democracia, en soberanía y en libertad. Como dijo Jorge, “allá nos pillamos”.

¡Triunfar! es la consigna. A los revolucionarios les decimos con Bertold Brecht: “Quien aún esté vivo no diga "jamás"/ Lo firme no es firme/ Todo no seguirá igual/ Cuando hayan hablado los que dominan/ hablarán los dominados/ ¿Quién puede atreverse a decir "jamás"?/ ¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros/ ¿De quién que se acabe? De nosotros también/ ¡Que se levante aquél que está abatido!/ ¡Aquél que está perdido, que combata!/ ¿Quién podrá contener al que conoce su condición?/ Pues los vencidos de hoy serán los vencedores de mañana/ y el jamás, se convierte en hoy mismo”.

Gloria a los héroes caídos en la resistencia al opresor, es el grito del comandante Jorge resonando en lo más profundo de la conciencia guerrillera. Gloria a Raúl Reyes, gloria a Iván Ríos, gloria a los caídos en Sucumbíos, gloria a todos los combatientes que han entregado su vida por la causa de la libertad, HASTA SIEMPRE.

Hasta siempre, Jorge, camarada, comandante, amigo. Venceremos.

Honor al comandante Jorge Briceño, héroe de la libertad, de la Nueva Colombia, la patria grande y el socialismo.


Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

Montañas de Colombia, octubre 8 de 2010
Año bicentenario del grito de independencia

domingo, 8 de agosto de 2010

Comunicacion del ELN al pueblo Colombiano

RESPUESTA A LA PROPUESTA DEL GOBIERNO VENEZOLANO
Comando Central
jueves, 05 de agosto de 2010


El Gobierno de Uribe fue la expresión más clara del guerrerismo en Colombia y en el continente, siempre estuvo alineado con los intereses gringos y apoyó todas sus iniciativas de agresión internacional y en nuestro suelo. Nos deja la herencia de las más de 7 bases militares gringas, como amenaza para el país y el conjunto de países de América del Sur y el Caribe.


La continuación de esta política guerrerista e intervencionista fue la que difundió en su campaña electoral el actual presidente electo Juan Manuel Santos. En este sentido las amenazas siguen vigentes y no hay motivos para pensar lo contrario.

El gobierno de Uribe y su sucesor han querido vender la idea que la Insurgencia colombiana, y en particular el ELN, se niegan a construir un camino hacia la paz. Negando lo que en diversos procesos de paz se ha intentado, en los cuales los gobiernos de turno lo único que les interesa es que las guerrillas se desmovilicen y desarmen, impidiendo de plano los cambios estructurales que son las verdaderas causas de la existencia del conflicto interno colombiano.

Los Estados Unidos y la oligarquía colombiana pretenden internacionalizar el conflicto colombiano, usándolo como pretexto para intervenir militarmente en los países vecinos y afectar los procesos democráticos y de cambios sociales que se construyen en nuestro continente.

Las intenciones guerreristas de los aventureros del Pentágono y las locuras del gobierno de Uribe son el mayor peligro para el futuro de la vida de las gentes de todo el continente. Frenar tamaña locura es una prioridad para el continente, en tal sentido consideramos de la mayor seriedad la propuesta de paz que desde el Gobierno de Venezuela se ha manifestado.

El ELN está interesado en trabajar por construir una salida política al conflicto interno de Colombia, en los marcos de una propuesta de paz para el continente, vinculante a los esfuerzos de los países que integran UNASUR y de otras iniciativas de acompañamiento que desde la comunidad internacional surjan.

Desde ya nos disponemos a intercambiar con el Gobierno Venezolano y otros Gobiernos del Continente para explorar los caminos que hagan posible la paz en Colombia y en Nuestra América.

Nicolás Rodríguez Bautista
Primer Comandante

Antonio García
Segundo Comandante


EJÉRCITO DE LIBERACIÓN NACIONAL

Colombia… Para los trabajadores !
Ni un paso atrás… Liberación o Muerte !

Montañas de Colombia
Agosto 4 de 2010

sábado, 7 de agosto de 2010

Al ComBATE-MAN

"Y es que en el solio de Bolívar, cada cuatro años se han turnado los representantes de las oligarquías asesinas del pueblo colombiano. Y es que esos explotadores, hablan de una patria soberana mientras la entregan al amo extranjero. Hablan de una patria justa mientras la riqueza de unos pocos privilegiados se amasa en la angustia de los trabajadores"

jueves, 5 de agosto de 2010

Confesiones de Bateman

"Nosotros no creemos que haya que resolverle los problemas a los guerrilleros. Insisto mucho en esto porque el problema de Colombia no son los guerrilleros. El problema de Colombia es una desigualdad económica, política, social profunda, ¿cierto?" Jaime Bateman Cayón




miércoles, 7 de julio de 2010

Hablemos de la democracia colombiana

Los estudios del DANE nos dicen que el 78,26% de los colombianos consideran que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno. Esta tan mentada democracia de la que la oligarquía tanto se ufana; la democracia más antigua de América Latina, la democracia colombiana, es simplemente una fachada. Su pilar fundamental son los puestos públicos y su repartición en las hambrientas bocas burocráticas. Cuando hablamos de la democracia más antigua de América Latina habría que hablar en concreto de las cifras de abstención, de la eficacia del parlamento, del respeto a las libertades ciudadanas, del respeto al voto y al surgimiento y desarrollo de nuevas corrientes ideológicas en Colombia.


Hablemos del manejo del Estado Colombiano con base en promesas electorales siempre incumplidas y votos nacidos de la recomendación, la palanca o del puesto en la burocracia… partidos y mecanismos electorales, clientelistas y gamonales que nunca van a cambiar nada o simplemente dedicados a cambiar algo para que nada cambie… Hablemos de la democracia colombiana, del manejo de los puestos, de los caudillos; los López, los Lleras, los Gómez, los Santos, los Pastrana, los hijos, apoderados, padrinos o ahijados planteando las mismas cosas de hace cincuenta años, comprando los mismos votos, distribuyéndose los mismos puestos mediante el mecanismo de la clientela; planteando una democracia que sólo es visible en un circo electoral que la oligarquía llama elecciones libres; está bien votar, está bien participar, pero con la presencia indispensable de los militares y con votos clientelistas ya comprados.



Llama elecciones libres, cuando sus mismos organismos, el DANE entre ellos, indica en su estudio que el 3% de la población colombiana vota por los beneficios del certificado electoral, que el 4% no sabe por qué vota, 11% vota por costumbre, 31% vota “porque la situación del país mejore” sin mirar que los mismos que desde hace cien años controlan el país quieren ser elegidos en un juego que sólo pueden ganar ellos; porque tienen el dinero necesario para comprar votos y funcionarios, controlan todos los mecanismos estatales que administran el proceso electoral y como si fuera poco manejan a su antojo a unas Fuerzas Armadas incondicionales a los intereses oligárquicos y antipopulares. Y se dedican, a pesar de todo lo anterior, a hacer campañas electorales costosísimas, que podrían aliviar el hambre de millones y millones de personas. 19% vota para sentir que su opinión cuenta; triste papel del pueblo colombiano que sigue siendo utilizado con mecanismos conocidos pero casi infalibles: los medios de comunicación que, entre otras cosas, desorientan la opinión pública.



Hablemos de la democracia en el país y entendamos que cuando el gobierno colombiano dice que 9 millones de personas están en la línea extrema de pobreza, está diciendo que 9 millones de colombianos no pueden desayunar, almorzar y comer todos los días, que el hambre física es el horizonte de millones de compatriotas, que 20 millones de Colombianos viven en la pobreza, es decir, que cuentan con un salario de hambre, un poco más de quinientos mil pesos, para hacer mercado, pagar arriendo, educación y ropa para sus familias, mientras un sector minoritario, el 30 % de la población colombiana maneja, planifica y acumula las ganancias que le producen hambre, miseria e injusticia al resto de la población.

Esa es la oligarquía y ahí está su democracia restringida, modernizada constitucionalmente, activada por nuevos partidos aparentemente nuevos pero que en el fondo representan los mismos intereses, son las mismas caras de hace cincuenta años, sus hijos o los que, por medio del narcotráfico y causantes de la guerra sucia y del paramilitarismo, han llegado al poder. A la mafia no se le encarcela ya, porque ellos son los dueños de esas cárceles y son, además, los que dictan las leyes en el congreso de la república. Son los mismos, con las mismas.


Que le pregunten, esta vez sí de verdad, a los colombianos qué piensan de sus partidos políticos, que la oligarquía colombiana analice el por qué más del 91% de la población no está afiliada a ningún partido político y por qué el 56 % no vota ni por descuentos, ni por puestos. Hoy por hoy, es muy poco lo que representan en la vida política de Colombia los partidos políticos y las elecciones porque el voto es comprado o vendido o es voto cautivo y porque la opinión nacional, aunque no se movilice y forme nuevas corrientes de opinión por lo menos no les cree, no los acompaña y no deposita en ellos sus esperanzas. Si es tan democrática esta democracia por qué no se le permite al pueblo formarse y se le tiene 24 horas de bombardeos de información por la televisión, con novelas, noticieros u opinaderos que sólo legitiman una propuesta política y económica encaminada hacia la miseria, la explotación, la marginalización y la muerte para las mayorías nacionales.


Esto, que para nadie es nuevo, esto que nadie desconoce en Colombia, esto que es una verdad que se puede medir matemáticamente mediante los índices de abstención siempre altos, mediante el apoliticismo en el sentido de no participar o de no ser de ningún partido político, de la población colombiana es la muerte en vida de los partidos que solamente se usan cuando el campesino, el obrero, el empleado, necesitan un puesto. Y para volver a encerrar la democracia los oligarcas se inventan nuevos partidos, que no son tan nuevos, y plantean, como solución para la abstención el voto obligatorio como medida para darle un aire artificial y antidemocrático a la democracia de este país. ¡Qué gran hallazgo! Voto obligatorio, antidemocrático, pero constitucional como antidemocrática el hambre de miles de niños, pero constitucional…
Y estamos hablando y hemos hablado del Estado porque es allí, mediante mecanismos de poder, mediante constituciones, mediante códigos, mediante partidos políticos o mediante instrumentos de fuerza, es mediante ese Estado y la forma como se organiza ese Estado como se mantienen y se desarrollan diferentes intereses económicos y mediante los cuales, ese Estado se mantiene a un pueblo, a una sociedad y a diferentes sectores sociales y económicos en la incapacidad de expresarse, de cambiar o de transformarse. Y si criticamos al Estado es porque pensamos que es mediante el cambio, la transformación, la revolución, como los sectores democráticos y el pueblo podrán implementar un proyecto social y económico nuevo. El pueblo, que ha estado amordazado y cautivo por centurias, pero que no se puede quedar en silencio porque la miseria y el hambre empujan y porque la democracia de tanto repetirla las oligarquías es una esperanza para los pueblos.


Insistimos en el problema del Estado, en el problema político porque es lo que los sectores de la oligarquía nunca han querido ver, ni siquiera reconocer, ni querer cambiar… porque todos son críticos en el problema económico, dicen que el país está mal, que la recesión, que la crisis, que el Banco Mundial pide abrocharse el cinturón, pero las ganancias de los monopolios siempre son ascendientes. Todos informan, publican y hacen cifras en la miseria del pueblo, mientras los monopolios sólo piensan en ganar más del 20% sobre la explotación nacional.

El problema nacional no es sólo una crisis económica, sino un Estado que se cae en la corrupción, el clientelismo y la burocracia. Mientras ese Estado no se cambie, mientras no se haga una revolución en Colombia, las reformas económicas no serán efectivas sino que crearán una atmósfera de calma y “todo está bien”. Mientras no se transforme el Estado seguiremos viendo a una Gurisatti preocupada por la desnutrición de cincuenta presos en Cuba mientras en su país miles de personas viven en la más absoluta miseria, mueren de desnutrición y en el abandono más vergonzoso. Seguiremos viendo a un Manuel Teodoro preocupado por la falta de agua y el hambre en Venezuela, mientras los norteamericanos se llevan los recursos colombianos y nueve millones de personas viven en la indigencia en su patria. Estaremos obligados a ver a un Pirry desviando la atención nacional sobre los encapuchados de las Universidades Públicas mientras la cantidad de ejecuciones extrajudiciales aumenta desaforadamente. No le alcanza y no le pueden alcanzar sus análisis a este periodista para preguntarse por qué pelean esos estudiantes, por qué miles de jóvenes no tendrán nunca acceso a la educación y serán explotados por el resto de sus vidas. Por qué mientras siga existiendo una clase dominante como lo es la oligarquía colombiana, la miseria será el horizonte para muchos compatriotas. No se preocupan por el campesino sin tierra, analfabetas, con hambre, ni la incultura de nuestros pueblos, no se conmueven ni le importan los miles de niños famélicos que mueren en la ignominia y en la miseria en nuestros continentes explotados por los Estados Unidos. A los periodistas colombianos les preocupa Cuba, les preocupa Venezuela.

¡Vamos por el poder!


Escrito por Jaime



lunes, 7 de junio de 2010

CON FLAUTA, TIPLE Y TAMBOR.

“Con flauta, tiple y tambor, un torbellino entonar, cantando coplas de mi buen folclor, de ésta Colombia sin par”, dice una canción popular con la que muchos hemos crecido entonando en nuestras pequeñas, rústicas y olvidadas escuelas mas allá del afán ruidoso de las ciudades. Con flauta de pasta o de millo, de madera o metal, podemos entonar melodías heredadas de nuestro pasado indígena con el mismo aire que viene de montañas bañadas de gloria y resistencia y que convertido en sonido, en canto libertario, se alza sobre la superficie inundando los valles y cañones que forman nuestros hermosos y numerosos ríos. Aire que corre rápidamente por los túneles que forman en su interior la inseparable pareja matriarcal de gaitas y su comadre currambera la chirimía cuando anuncian el invencible júbilo del colombiano.




Es el mismo aire que convertido en melodía toca las gotas del rocío que caen libremente sobre la sangre derramada de los jóvenes y viejos campesinos que mueren arrasados por la violencia de las ordinarias y glamorosas élites alimentadas a diario de una frenética carrera de ambición… es la sangre que se confunde con la oscuridad del suelo de un territorio nacional sombrío por su propia indolencia impuesta por las negras intenciones de los tiranos.



Las numerosas cuerdas del tiple, firmes y alegres como la convicción de su intérprete resuenan angustiosas ante su inminente desaparición… tiemblan al esperar la hora en que sus sonidos expandidos se confundan entre el silencio del hambre y la miseria. Son numerosas cuerdas, que como el arpa, la bandola y el cuatro, representan multiplicadas por millones, los sueños y las esperanzas de igual número de mortales sometidos por sus propios representantes; cuerdas insuficientes para acabar con cada bala, cada dolor, cada grito, cada lágrima, cada verdugo y su instrumento de olvido… insuficientes para construir una barrera contra el odio y la destrucción de la tierra por sus propios hijos que herejes se levantan contra ella. Cuerdas cortas que no alcanzan a llevar su canto hasta el desterrado ni el enterrado, tampoco al inmolado que convertido en polvo, viaja en el aire y las aguas como átomos volando y nadando en la desidia de los montes y llanuras acallados.

Cuerdas finas reventadas por el inmisericorde peso de las cadenas que engullen la razón y el amor que el campesino, el indígena, el negro y todo aquél oprimido es capaz de sentir, gozar y sufrir como ser humano que es. Son hilos brillantes, presentes y ausentes que también pueden hacer daño como la espina de la rosa, que pueden ser cortados como la vida de quienes los tocan y escuchan… olvidados y ridiculizados como los hombres y las mujeres que entre la azarosa manigua los crearon como auténtica oda al derecho de ser feliz.

Soy campesino hijo de manos laceradas por el trabajo, desterrado de su tambor, ese inmenso y finito paraíso donde explotan sordamente los golpes de las bombas caídas desde lo alto y las minas supuradas en la piel de la madre tierra. Soy campesina nacida de un vientre valiente que soporta con infinita paciencia los horrores de una sociedad que ya no puede diferenciar el bien del mal, el tambor de la explosión, la vida de la muerte, ni nuestra bota a la bota militar. Somos un golpe de resistencia y valentía; somos movimiento descendente sobre los pueblos y ciudades que no pueden ver los cayos de nuestras manos y espaldas, somos sonido de tambor, retumbante, alegre y bullicioso que al envejecer ahoga sus penas bajo la penumbra de los bajos techos de nuestras moradas.

Torbellinos de ritmos que viajan por cada rincón de la sufrida Colombia, bailes y rituales que engalanan las comunidades fervorosas unos días, otros, invadidas por los suspiros flagelantes del dolor y la rabia por la pérdida de sus seres queridos al levantarse y mirar la montaña, fortaleza natural de un mundo comprensible y alejado de toda teoría. Montañas ahora invadidas por la insensatez de quienes hablan de libertad y tienen las manos negras, embadurnadas de tierra robada y sangre inocente. Bambucos, pasillos, contradanzas, cumbias y joropos que acompañan los torbellinos de sabores sabotean la quietud indómita del verde brillante de la naturaleza, sabores y complexiones que se resisten a ser exterminadas junto con sus realizadores, son testigos de la bendición de un territorio bañado por dos océanos no muy lejanos a la habitación de Sue y Chía. Currulaos, porros, contrapunteos y vallenatos anuncian la llegada a territorios de gente parada y errante, héroes cimarrones que ven en el mundo su casa y subsistencia para a la vez, ser privados de sus saberes ancestrales e irse de sus pueblos para no volver.

Sensaciones hechas vida, canto, verso y copla, a través del viento surcan los telúricos bustos en que se encuentran apostados esos incansables trabajadores, viento que golpea las miradas expresivas esperanzadas de los niños, los mismos que no entienden su razón de infantes y deben ingenuamente inmiscuirse en un conflicto al cual están obligados a pertenecer mientras recorren esos torbellinos de míticos caminos que alguien debió poner ahí para atravesar sobre las faldas del gran ande y el piamonte los senderos que conducen al cielo… el cielo que con vehemente resignación espera encontrar el moribundo ignorado y maltratado por un sistema incapaz de defender la condición humana.

A todos ellos, nuestros hermanos trabajadores de la tierra, va dedicado este texto con motivo del día nacional del campesino. 4 de Junio 2010.

Escrito por Mario.